Si me ves cansada fuera del camino, quebrada y herida, solitaria y tiste, sientate a mi lado, tómame las manos y entra por mis ojos hasta mi escondrijo; y dime “¡se puede!” e insiste hasta que comprenda que puedo lo mismo.
Si me ves cansada fuera del camino, quebrada y herida, solitaria y tiste, sientate a mi lado, tómame las manos y entra por mis ojos hasta mi escondrijo; y dime “¡se puede!” e insiste hasta que comprenda que puedo lo mismo.